Hipopresivos

Suelo pélvico: 7 señales de que necesitas trabajarlo (y cuándo no es cuestión de fortalecer)

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Suelo pélvico: 7 señales de que necesitas trabajarlo (y cuándo no es cuestión de fortalecer)

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos, algo así como una hamaca, que sostiene la vejiga, el útero y el recto, y que participa en la continencia, en la postura y en la función sexual. Mientras funciona bien no lo notas; cuando falla, los síntomas suelen aparecer disfrazados de otra cosa. Repasamos siete señales frecuentes de que conviene prestarle atención y, después, la aclaración más importante: no todo se arregla fortaleciendo.

¿Cuáles son las señales más comunes?

  • Escapes de orina al toser, reír, estornudar, saltar o cargar peso. Lo desarrollamos en pérdidas de orina y suelo pélvico.
  • Urgencia: ganas repentinas de orinar que cuesta aguantar, o ir al baño con mucha frecuencia.
  • Sensación de pesadez, presión o bulto en la zona vaginal, que empeora al final del día o tras estar mucho rato de pie.
  • Dolor o molestia en las relaciones sexuales, o dificultad para relajar la zona.
  • Estreñimiento persistente o necesidad de hacer mucha fuerza para evacuar.
  • Dolor lumbar, pélvico o de cadera recurrente sin una causa clara.
  • Un abdomen que no recupera su tono tras el embarazo, o un abombamiento en el centro al hacer esfuerzo, que puede ser una diástasis. Tienes más en diástasis abdominal.

Tener una de estas señales no significa que haya algo grave, pero tampoco es algo que normalizar. Todas se pueden valorar y, en muchos casos, mejorar.

¿El suelo pélvico siempre está débil?

No, y es la parte que menos se cuenta. Hay dos escenarios distintos: un suelo pélvico hipotónico, que responde poco o tarde y suele dar escapes o sensación de descenso, y uno hipertónico, que está demasiado tenso y no se relaja bien. Este segundo puede dar dolor pélvico, dolor en las relaciones, urgencia, dificultad para vaciar la vejiga o estreñimiento, y también puede dar escapes. En un suelo pélvico hipertónico, seguir contrayendo a todas horas puede empeorar el cuadro. Por eso conviene una valoración antes de ponerse a hacer ejercicios por cuenta propia.

¿Quién debería valorarlo?

Un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico o tu matrona pueden explorarlo y decirte si te conviene fortalecer, relajar o ambas cosas. Si además hay dolor intenso o sangrado, o los síntomas son nuevos e importantes, empieza por tu médico de familia o tu ginecólogo.

¿Qué puede hacer el ejercicio por el suelo pélvico?

El ejercicio adecuado mejora la coordinación, la fuerza y la relajación de la zona, y la respiración es una parte central: el diafragma y el suelo pélvico trabajan en tándem y suben y bajan juntos al respirar. Por eso las técnicas que trabajan respiración y postura, como los hipopresivos, son una herramienta útil siempre que se adapten a cada caso. Tampoco son para todo el mundo: están contraindicados durante el embarazo y en algunas situaciones que debe valorar un profesional. Te lo contamos con detalle en hipopresivos: la guía completa.

¿Y si estoy en el postparto?

El postparto es el momento en que más señales aparecen y más se normalizan. Como referencia, no se empieza con ejercicio activo de suelo pélvico sin la revisión y el visto bueno de tu matrona o fisioterapeuta. Tienes más información en pilates postparto: cuándo empezar y qué evitar.

¿Cómo lo abordamos en blupilates?

Nuestra clase de Suelo pélvico es de ejercicio en grupos reducidos, con corrección individual. Preguntamos por embarazo, postparto y diagnósticos antes de la primera sesión y, si tienes una valoración de matrona o fisioterapeuta, la tenemos en cuenta. No es un tratamiento médico ni sustituye a la fisioterapia especializada. Apúntate a la lista de espera y cuéntanos tu momento.

¿Quieres probarlo en persona? Reserva tu primera clase en blupilates, en Vilamarxant.

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