Hipopresivos

Pérdidas de orina al toser, reír o saltar: por qué ocurren y cómo se trabaja el suelo pélvico

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Pérdidas de orina al toser, reír o saltar: por qué ocurren y cómo se trabaja el suelo pélvico

Toses, te ríes a carcajadas o das un salto en clase y notas un escape de orina. Muchas mujeres lo viven en silencio durante años, convencidas de que es lo que toca después de un embarazo o con la edad. Es frecuente, pero no es algo que haya que aceptar sin más: en muchos casos mejora con un trabajo adecuado del suelo pélvico. Este artículo explica qué está pasando, cuándo consultar y cómo se entrena, sin prometer lo que un ejercicio no puede prometer.

¿Qué son las pérdidas de orina de esfuerzo?

Es la incontinencia urinaria de esfuerzo: un escape de orina cuando aumenta la presión dentro del abdomen, por ejemplo al toser, estornudar, reír, cargar peso o saltar. Ocurre porque el suelo pélvico, el conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga y cierran la salida de la orina, no logra contrarrestar esa subida de presión en ese momento. No es lo mismo que la urgencia, que es la necesidad repentina e imperiosa de orinar que a veces acaba en un escape antes de llegar al baño: las dos pueden convivir y no se tratan igual.

¿Por qué ocurre?

  • Embarazo y parto. El peso del bebé durante meses y el propio parto pueden estirar o dañar músculos y tejidos de sostén.
  • Menopausia. La bajada de estrógenos modifica los tejidos de la zona y puede afectar a la continencia. Lo contamos en suelo pélvico y menopausia.
  • Tos crónica o estreñimiento mantenido. Repetir la subida de presión día tras día sobrecarga el suelo pélvico.
  • Actividad de impacto o de mucha carga sin control. Saltar, correr o levantar peso con una musculatura que no responde a tiempo.
  • Debilidad, pero también exceso de tensión. Un suelo pélvico demasiado tenso, que no se relaja, también puede dar síntomas, y por eso conviene una valoración antes de decidir qué ejercicio hacer.

¿Tiene solución?

En la incontinencia de esfuerzo, la primera línea de tratamiento que recomiendan las guías clínicas es el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, idealmente guiado por un fisioterapeuta especializado y no hecho a ciegas. Mejora a muchas mujeres, sobre todo si se mantiene durante varias semanas y se combina con hábitos como evitar el estreñimiento. No mejora a todas por igual ni en el mismo plazo, y hay casos que requieren otras opciones que valora tu médica o ginecólogo. Lo que sí es cierto es que resignarse no es la única alternativa.

¿Por qué no basta con hacer Kegel?

Porque una parte importante de las personas que intentan contraer el suelo pélvico lo hacen mal: empujan hacia fuera en lugar de elevar, aprietan glúteos o abdomen, o contienen la respiración. Un ejercicio mal ejecutado no ayuda y, en el peor caso, refuerza el patrón que causa el problema. Por eso una valoración con un fisioterapeuta de suelo pélvico o con la matrona es el mejor primer paso, y en Kegel o hipopresivos explicamos en qué se diferencian las dos técnicas y cuándo tiene sentido cada una.

¿Cuándo hay que consultar?

  • Si los escapes son nuevos, van a más o afectan a tu vida diaria: dejas de hacer ejercicio, evitas reír o salir.
  • Si hay dolor al orinar, sangre en la orina, fiebre o ganas muy frecuentes: puede ser una infección u otra causa que requiere valoración médica.
  • Si notas sensación de bulto, peso o presión en la zona vaginal.
  • Si estás en el postparto y sigues con escapes pasadas las primeras semanas.

Tu médico de familia, tu matrona o un fisioterapeuta de suelo pélvico son buenos puntos de partida.

¿Qué puede aportar una clase de suelo pélvico?

En nuestra clase de Suelo pélvico trabajamos con hipopresivos: ejercicios posturales y respiratorios que reducen la presión abdominal y activan el suelo pélvico y el transverso de forma refleja, en grupos reducidos y con corrección individual. Es una herramienta complementaria, no un tratamiento médico: si tienes una valoración de matrona o fisioterapeuta, tráela y adaptamos el trabajo a lo que indique. Recuerda también que los hipopresivos están contraindicados durante el embarazo y no se empiezan en el postparto sin el alta correspondiente. Si quieres saber más del postparto, lee hipopresivos: la guía completa para el suelo pélvico y el postparto. Cuando estés lista, únete a la lista de espera.

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