
Muchas mujeres empiezan a notar escapes de orina, urgencia, molestias en las relaciones o una sensación de pesadez alrededor de la menopausia, y lo atribuyen sin más a la edad. Hay algo de verdad en la relación, porque los cambios hormonales afectan a los tejidos del suelo pélvico, pero no es una sentencia: hay cosas que ayudan y opciones de tratamiento. Este artículo cuenta qué cambia y qué puede hacer el ejercicio, con los límites claros.
¿Qué le pasa al suelo pélvico con la menopausia?
Durante la menopausia bajan los estrógenos, y esas hormonas influyen en el grosor, la elasticidad y la irrigación de los tejidos de la vagina, la uretra y la vejiga. A ese conjunto de cambios se le llama síndrome genitourinario de la menopausia. La musculatura también cambia: a partir de esta etapa se pierde masa muscular con más facilidad si no se entrena, y eso incluye a los músculos que sostienen la pelvis. Todo ello puede favorecer síntomas que antes no había o que estaban más controlados.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
- Escapes de orina al esfuerzo o urgencia para orinar.
- Infecciones urinarias más repetidas.
- Sequedad vaginal, picor o molestias en las relaciones.
- Sensación de pesadez o de presión en la pelvis.
Ninguno es lo normal y ya está. Se pueden valorar, y algunos, como la sequedad, tienen tratamientos específicos que decide tu médica o ginecóloga, con los que el ejercicio se complementa y no compite.
¿Qué puede hacer el ejercicio?
El ejercicio no repone las hormonas ni sustituye un tratamiento, pero sí puede mejorar la parte muscular y de control. Tres frentes:
- Entrenamiento del suelo pélvico. Con una valoración previa que diga si hay que fortalecer, relajar o ambas cosas, es la primera línea de trabajo para los escapes de orina de esfuerzo.
- Fuerza general. Mantener y ganar masa muscular con ejercicio de fuerza progresivo protege también la función de la pelvis. Lo explicamos en menopausia y ejercicio: por qué la fuerza deja de ser opcional a partir de los 45.
- Respiración y control de la presión abdominal. Aprender a respirar sin bloquear ni empujar hacia abajo en los esfuerzos protege el suelo pélvico en el día a día.
¿Sirven los hipopresivos en la menopausia?
Son una técnica de baja presión abdominal que trabaja el suelo pélvico y el transverso mediante postura y respiración, y muchas mujeres de esta etapa los practican. Son una herramienta más, no la única ni una solución mágica. Conviene consultar antes si tienes hipertensión no controlada, problemas cardíacos o respiratorios, o un prolapso diagnosticado, y trabajarlos pautados por quien lleve tu caso. Si quieres entender qué son y qué no, lee Kegel o hipopresivos.
¿Cuándo consultar?
Si notas escapes nuevos o que empeoran, dolor, sensación de bulto, infecciones de orina repetidas o molestias que afectan a tu vida, empieza por tu médico de familia o ginecóloga y pregunta por una valoración de suelo pélvico con fisioterapia. Y cualquier sangrado vaginal después de la menopausia debe valorarlo siempre un médico.
¿Cómo lo trabajamos en blupilates?
En nuestra clase de Suelo pélvico y en el pilates reformer trabajamos fuerza, control y respiración en grupos reducidos, con corrección individual y adaptando cada ejercicio a tu caso. Con el mismo bono puedes alternar ambas. No somos una clínica ni sustituimos la valoración médica: si tu caso lo requiere, te decimos a quién acudir. Únete a la lista de espera y cuéntanos en qué momento estás.
¿Quieres probarlo en persona? Reserva tu primera clase en blupilates, en Vilamarxant.
Unirme a la lista de esperaSeguir leyendo
Hipopresivos
Pérdidas de orina al toser, reír o saltar: por qué ocurren y cómo se trabaja el suelo pélvico
Es muy común y casi nadie lo cuenta. Las pérdidas de orina al esfuerzo suelen tener solución, y empieza por entender qué le pasa a tu suelo pélvico.
Hipopresivos
Suelo pélvico: 7 señales de que necesitas trabajarlo (y cuándo no es cuestión de fortalecer)
El suelo pélvico se nota cuando falla. Repasamos siete señales frecuentes y la parte que casi nadie cuenta: a veces el problema es un exceso de tensión.
Hipopresivos
Suelo pélvico: ¿Kegel, hipopresivos o los dos?
No son alternativas enfrentadas: resuelven problemas distintos. Y en algunos casos, apretar más es justo lo contrario de lo que hay que hacer.
