Hipopresivos

Diástasis abdominal: cómo saber si la tienes y cómo recuperarla

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Diástasis abdominal: cómo saber si la tienes y cómo recuperarla

Si has tenido un bebé y notas que el abdomen sigue proyectado hacia delante meses después, que se te forma una cresta o un bulto vertical al incorporarte de la cama, o que la zona está blanda por más abdominales que hagas, hay muchas probabilidades de que lo que tengas no sea grasa: sea una diástasis abdominal. Es enormemente frecuente, casi nadie te la explica y —esta es la parte importante— responde bastante bien al trabajo adecuado.

¿Qué es exactamente la diástasis abdominal?

Los dos rectos del abdomen, los músculos verticales que van del esternón al pubis, están unidos en el centro por una banda de tejido conectivo llamada línea alba. Durante el embarazo, esa banda se estira para dejar sitio al útero y los dos rectos se separan. Eso no es una lesión: es una adaptación normal y le ocurre a prácticamente todas las embarazadas al final de la gestación. Hablamos de diástasis cuando, pasado el postparto inicial, esa separación no se recupera y la línea alba queda laxa, incapaz de transmitir tensión de un lado al otro de la pared abdominal.

¿Cómo saber si tengo diástasis? El autotest en casa

Hay una comprobación sencilla que puedes hacer tú misma, aunque no sustituye a una valoración profesional. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Coloca los dedos índice y corazón justo encima del ombligo, apuntando hacia los pies. Levanta la cabeza y los hombros unos centímetros, como si empezaras un abdominal muy pequeño, y nota qué pasa bajo tus dedos. Repite por encima y por debajo del ombligo, porque la separación no es igual en toda su longitud. Lo que estás buscando es doble: cuántos dedos entran en el hueco y, sobre todo, si el fondo está tenso o se hunde blando.

  • Menos de dos dedos de separación y fondo con tensión: dentro de lo normal.
  • Dos o tres dedos: diástasis leve o moderada, muy habitual y muy trabajable.
  • Más de tres dedos, o un fondo que cede sin ofrecer resistencia: conviene una valoración de fisioterapia de suelo pélvico antes de entrenar.
  • Si aparece un bulto vertical al incorporarte, o notas molestia o abultamiento en la zona del ombligo, consúltalo sin esperar.

La calidad del tejido importa más que el número de dedos: una separación de tres dedos con una línea alba que genera tensión funciona mejor que una de dos que se hunde. Por eso el criterio de una matrona o una fisioterapeuta especializada vale más que este test.

¿Por qué los abdominales de toda la vida la empeoran?

Porque los crunches, las elevaciones de piernas o las planchas mal ejecutadas aumentan la presión dentro del abdomen y empujan las vísceras hacia delante, justo contra la zona debilitada. Es la analogía del tubo de pasta de dientes: si aprietas por los lados con la tapa puesta, el contenido sale por donde el material cede. Con una línea alba laxa, ese punto de cesión es exactamente el centro del abdomen. El resultado es que cuanto más abdominal clásico haces, más se separa la zona y más frustrada acabas, con la sensación de estar haciendo todo bien y no avanzar. Lo mismo aplica a levantar mucho peso conteniendo la respiración, a los saltos y al impacto de correr en las primeras fases.

Qué sí funciona: bajar la presión en vez de subirla

El enfoque que sí tiene sentido es el contrario: reeducar la musculatura profunda para que la faja abdominal recupere tensión sin aumentar la presión intraabdominal. Ahí es donde encajan los hipopresivos, que trabajan precisamente con una succión que reduce la presión en la cavidad abdominal mientras se activa de forma refleja el transverso y el suelo pélvico. En paralelo, el trabajo de respiración diafragmática coordinada y la activación consciente del transverso reconstruyen el patrón que el embarazo desorganizó. La secuencia habitual es respiración primero, activación del transverso después, y solo entonces carga progresiva.

¿Puedo hacer pilates con diástasis?

Sí, y de hecho el pilates bien adaptado es una de las mejores herramientas para esto, porque su base es exactamente el control del centro y la coordinación con la respiración. La condición es que la instructora lo sepa y adapte los ejercicios: nada de flexiones repetidas de tronco, nada de cargas que te obliguen a bloquear la respiración, y mucho trabajo en posiciones donde puedas mantener la caja torácica alineada sobre la pelvis. En reformer esto es más fácil que en suelo, porque la resistencia se gradúa muelle a muelle y puedes empezar con una carga muy baja. Lo desarrollamos también en pilates en el embarazo y el postparto.

¿Cuánto tarda en recuperarse una diástasis?

Depende mucho del punto de partida, del número de embarazos y de la constancia, así que cualquier plazo cerrado que leas por ahí es sospechoso. Como orientación, con dos o tres sesiones semanales de trabajo específico es habitual empezar a notar más tensión y control en seis u ocho semanas, y ver cambios claros de perímetro y de función entre el tercer y el sexto mes. Las diástasis muy amplias pueden no cerrarse del todo, y aun así mejorar muchísimo en función: el objetivo realista no siempre es cerrar el hueco, sino que la pared abdominal vuelva a trabajar.

Señales de que vas por buen camino

  • El bulto vertical al incorporarte se hace más pequeño o desaparece.
  • Notas el fondo de la línea alba con más tensión al repetir el autotest.
  • Baja el perímetro de cintura aunque el peso no cambie.
  • Mejoran las pérdidas de orina al toser o al saltar, si las tenías.
  • Duele menos la zona lumbar al final del día.

Una advertencia importante para cerrar: este artículo es información general, no un diagnóstico. Si tienes una diástasis amplia, dolor, sensación de bulto o pérdidas de orina, lo primero es una valoración con tu matrona o con una fisioterapeuta de suelo pélvico, y a partir de ahí el trabajo en el estudio se adapta a lo que te digan. En blupilates trabajamos en grupos reducidos precisamente para poder hacer eso: únete a la lista de espera y lo vemos contigo.

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