Pilates postparto: cuándo empezar, qué evitar y cómo combinarlo con hipopresivos

«¿Cuándo puedo volver a hacer pilates?» es, junto con los precios, la pregunta que más nos llega. Y la respuesta rápida (a partir de la cuarentena) es incompleta y a veces perjudicial. Este artículo cuenta lo que de verdad importa: qué tiene que estar comprobado antes de empezar, qué ejercicios dejar fuera al principio, por qué el orden correcto casi siempre es primero suelo pélvico y después reformer, y cómo cambia todo si has tenido una cesárea. Si buscas la visión general del embarazo y el postparto, está en pilates en el embarazo y el postparto; aquí bajamos al detalle de las primeras semanas y meses.
¿Cuándo se puede empezar pilates después del parto?
La referencia habitual es la revisión postparto, en torno a las seis u ocho semanas tras un parto vaginal y algo más tarde tras una cesárea, cuando la matrona o la ginecóloga dan el visto bueno para retomar ejercicio. Pero ese visto bueno es genérico: autoriza a moverse, no dice nada de tu suelo pélvico ni de tu abdomen. Lo que recomendamos es sumar una segunda comprobación, idealmente con una fisioterapeuta de suelo pélvico, que valore el tono del periné, la presencia de diástasis y si hay pérdidas de orina o sensación de peso. Con esa información se puede empezar bien; sin ella, se empieza a ciegas.
¿Qué hay que comprobar antes de la primera clase?
- Suelo pélvico: si hay pérdidas al toser, reír o saltar, o sensación de pesadez, el orden es primero recuperar y después cargar. Lo explicamos en Kegel, hipopresivos o los dos.
- Diástasis abdominal: la separación de los rectos es normal tras el embarazo y suele cerrarse en meses, pero condiciona qué ejercicios se pueden hacer. En diástasis abdominal enseñamos a comprobarla en casa.
- Cicatriz de cesárea o de episiotomía: debe estar cerrada, sin dolor a la presión y con algo de movilidad antes de trabajar el abdomen contra resistencia.
- Sueño y energía: parece obvio, pero con tres horas de sueño el cuerpo no se adapta al entrenamiento. Empezar con una sesión semanal suave es más inteligente que con tres.
¿Qué ejercicios evitar las primeras semanas?
Todo lo que aumente la presión hacia abajo sobre un suelo pélvico y un abdomen que todavía se están recuperando. En la práctica:
- Abdominales clásicos (crunch, el «hundred» completo, roll-up) y cualquier ejercicio en el que veas que el abdomen se abomba o forma un pico en la línea media.
- Planchas largas y posiciones en carga frontal sostenida, hasta que el abdomen sea capaz de mantenerse plano bajo esfuerzo.
- Impacto: saltos, carrera, jumpboard del reformer. Suele posponerse al menos hasta los tres o cuatro meses y siempre con el suelo pélvico revisado.
- Apneas y aguantar la respiración al hacer fuerza: es la forma más rápida de mandar presión hacia el periné.
¿Por qué primero hipopresivos y después reformer?
Porque resuelven problemas distintos y en orden. Los hipopresivos reeducan la respiración y activan la faja abdominal profunda y el suelo pélvico sin generar presión hacia abajo: son la base sobre la que luego se puede cargar. El reformer añade fuerza, control y postura, pero necesita que esa base exista, porque muchos de sus ejercicios trabajan el abdomen contra resistencia. Empezar por el reformer con un periné débil es construir el piso de arriba sin cimientos. En nuestro estudio el orden habitual son unas semanas de hipopresivos, y la incorporación progresiva al reformer con variantes adaptadas cuando el abdomen responde. La guía completa del suelo pélvico está en hipopresivos: la guía para el suelo pélvico y el postparto.
¿Y si he tenido una cesárea?
El calendario se alarga y el foco cambia. Es una cirugía abdominal: la cicatriz necesita estar cerrada y sin dolor, y conviene trabajar su movilidad antes de exigirle al abdomen. En general se retrasa la vuelta a la carga abdominal unas semanas respecto al parto vaginal, y se empieza aún con más énfasis en respiración e hipopresivos. Lo que no cambia es el suelo pélvico: una cesárea no lo protege del embarazo, así que la revisión sigue siendo necesaria.
¿Cómo influyen la lactancia y las hormonas?
Durante la lactancia se mantiene cierta laxitud ligamentosa, lo que significa que las articulaciones son algo más inestables y conviene evitar los rangos extremos de movimiento y priorizar el control sobre la flexibilidad. También es habitual el dolor de cuello y de espalda alta por las horas de porteo y de dar el pecho: ahí el trabajo de movilidad funcional y los ejercicios de apertura del reformer suelen dar alivio rápido.
¿Cuánto tarda en notarse?
Con una o dos sesiones semanales, la sensación de control del abdomen y la mejora del suelo pélvico suelen notarse en cuatro a seis semanas; la fuerza y la postura, en dos o tres meses. Los plazos se alargan si duermes poco o si empezaste sin haber recuperado la base. Y las señales de alarma que obligan a parar y consultar son claras: pérdidas de orina que aparecen o empeoran, dolor en la cicatriz, sensación de bulto o peso en la vagina, o sangrado.
Si acabas de ser madre y quieres empezar bien, cuéntanos tu caso al unirte a la lista de espera: te diremos si empezar por hipopresivos, por reformer o por una revisión de suelo pélvico antes de nada. Y para la primera clase, qué llevar a tu primera clase de pilates resuelve las dudas prácticas.
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