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Pilates para hombres: por qué cada vez más hombres se suben al reformer

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Pilates para hombres: por qué cada vez más hombres se suben al reformer

Conviene empezar por el dato que desmonta el prejuicio: el pilates lo creó Joseph Pilates, un alemán con formación en boxeo y gimnasia, y sus primeros alumnos fueron internos de un campo de internamiento y después bailarines y deportistas de Nueva York. El método nació como entrenamiento físico exigente, no como actividad de bajo esfuerzo. Que hoy la sala sea mayoritariamente femenina es un accidente cultural reciente, no una característica del método.

¿El pilates es demasiado suave para alguien que ya entrena?

Si has visto un vídeo de pilates de suelo y te ha parecido fácil, prueba a hacer diez minutos de reformer con los muelles cargados. La percepción de suavidad viene de que no hay peso libre y de que no se grita, no de que el esfuerzo sea bajo. Es habitual que hombres que mueven cargas respetables en press de banca terminen su primera clase de reformer con temblor en los aductores y en el abdomen profundo, porque son músculos que su entrenamiento habitual no toca. El reformer permite además regular la resistencia muelle a muelle, así que la intensidad se ajusta a cualquier nivel de partida.

Qué le aporta a quien entrena fuerza en el gimnasio

Tres cosas que el trabajo de gimnasio clásico suele descuidar. La primera es movilidad: la mayoría de estancamientos en sentadilla o en press militar no son de fuerza, son de rango articular en tobillo, cadera o dorsal, y el pilates trabaja precisamente ahí. La segunda es el trabajo unilateral y el control de las asimetrías, que en máquinas guiadas se enmascaran y en reformer quedan expuestas de inmediato. Y la tercera es la estabilidad del centro con carga variable, que es lo que separa una espalda que aguanta bien años de entrenamiento de una que se queja. En movilidad funcional a partir de los 40 desarrollamos la primera de las tres.

¿Y si corro o hago ciclismo?

Ahí el encaje es todavía más directo. Correr y pedalear son gestos repetitivos en un solo plano de movimiento, que acortan flexores de cadera e isquiotibiales y refuerzan patrones asimétricos. El pilates introduce movimiento en los otros planos —rotación y trabajo lateral—, estabiliza la pelvis, que es donde se originan buena parte de las molestias de rodilla y de cintilla iliotibial en corredores, y devuelve rango a la cadera. Muchos corredores llegan al pilates por una lesión y se quedan porque su marca mejora.

El caso más frecuente: pasar ocho horas sentado

Es, con diferencia, el motivo por el que más hombres empiezan. Ocho o diez horas de silla producen una combinación muy reconocible: flexores de cadera acortados, glúteo dormido, dorsal alta rígida y hombros adelantados, con el consiguiente dolor cervical y lumbar de fondo. El pilates ataca ese cuadro completo en la misma sesión, y con dos veces por semana la diferencia al final de la jornada laboral es evidente. Si es tu caso, empieza por los estiramientos diarios para trabajo sentado y por lo que contamos sobre el dolor cervical y la postura del móvil.

¿Voy a ser el único hombre en la clase?

Es posible que en algunas sesiones seas de los pocos, y es la objeción real que está detrás de la mitad de las dudas que nos llegan. Dos consideraciones honestas: en un grupo reducido la dinámica es completamente distinta a la de una sala grande, porque cada persona está concentrada en su propia máquina y en las correcciones de la instructora, y la proporción está cambiando rápido en toda España conforme el reformer se populariza. En la práctica, nadie mira a nadie: es de los entornos deportivos menos autoconscientes que existen.

¿Los hombres tenemos menos flexibilidad para esto?

De media, sí, sobre todo en isquiotibiales y en cadera. Y es exactamente el argumento a favor, no en contra: si tu rango de movimiento es limitado, eres quien más tiene que ganar. El reformer ayuda aquí más que el pilates de suelo, porque las correas y los muelles permiten trabajar rangos amplios con asistencia en vez de forzar la posición. Nadie espera que llegues tocándote los pies, y el progreso en las primeras semanas suele ser rápido precisamente porque se parte de más abajo.

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